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Magallanes aguanta, la frase de los testaferros K

marzo 24, 2019

Una frase publicitaria de la cadena de tiendas Casa Mgallnes de Tierra del Fuego era la frase utilizada por los testaferros K para invertir el dinero de la coima, el slogam publicitario “Magallanes aguanta”, era la frase para darle luz verde a las compras, según relato el contador detenido que ahora se convirtió en un arrepentido ante la Justicia.

Uno de las primeros detalles que le contó Alejandro Víctor Manzanares a la Justicia fue cómo ayudó a su amigo, el ex secretario de los Kirchner Daniel Muñoz, a invertir parte de su fortuna en el exterior. Les aseguró que él había viajado a Miami para adquirir tres departamentos para el asistente más fiel de los K, que no estaban bajo la investigación judicial.

También relató una escena que demuestra el modo con el que Muñoz gastaba una fortuna que, según testimonios de otros consejeros, también arrepentidos en el caso de los cuadernos de las coimas, admitía que no era de él.

Manzanares le describió a las autoridades del expediente que mientras viajaba por una ruta de los Estados Unidos junto a un testaferro confeso de Muñoz, Carlos Temísclotes Cortez, surgió el proyecto súbito de que debían comprar un laboratorio en la Argentina. En ese mismo instante llamaron al amigo y socio inversor para contarle el plan.

Muñoz dijo que sí. Manzanares relató que le explicó por qué era conveniente entrar en un negocio de ese rubro: el holding del secretario fiel ya había adquirido una farmacia tradicional de Río Gallegos que transformó en una cadena, Autofarma que hoy tiene 22 locales en distintas provincias de la Patagonia.

Cuando los viajeros por Estados Unidos le insistieron a Muñoz para que se juegue y gastara varias de decenas de millones de dólares en ese laboratorio, él les contestó con una frase que hizo reír a los tres, y que aun le saca una sonrisa a “Polo”: “Magallanes aguanta”. Es algo que solo podían decodificar quienes vivían hace décadas en Santa Cruz, ya que era el slogan de la publicidad de un comercio de ropa que se repetía en las radios y la television no solo de Santa Cruz sino también de Tierra del Fuego, teniendo en Ushuaia su casa central en el edificio ubicado en Maipu y Belgrano, cerrando sus puertas en 2013, una tienda muy popular durante años entre los habitantes de ambas provincias cuando las tarjetas de creditos no eran muy difundidas y los creditos a sola firma eran la forma de comprar en cuotas.

La operación finalmente no se pudo cerrar: Pero Muñoz compró, siempre según Manzanares, empresas de mercados múltiples, como una destilería, de la que no tiene detalles: solo la afirmación de su amigo ya fallecido de que había adquirido una compañía química. También supo de varias casas en Buenos Aires y la Capital Federal, garages y otras empresas como una petrolera que también adquirió el holding que fue conformando Muñoz con Cortez, y otros testaferros, y del que Manzanares quedó lentamente marginado.

Antes de morir, Muñoz le pidió perdón a su amigo “Polo” porque se iba a enterar de “cosas que no sabés”.

Según el relato judicial del contador, el emporio de Muñoz empezó su agonía cuando se publicaron los “Panamá Papers”, documentos de empresas off-shore en la que pronto se descubrió que incluían como propietarios, entre muchos otros personajes del poder de varios países del planeta, al secretario de los Kirchner.

Manzanares le contó a la Justicia que la propia Cristina Kirchner lo convocó para hablar cara a cara respecto a lo que sabía de los negocios internacionales de Muñoz. “Polo” le dijo, siempre según su versión, que se había enterado de las novedades de la filtración de las off-shore porque Muñoz se lo contó un día antes de que su entramado de negocios sea público y de acceso al periodismo.

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